Cuando nos dedicamos a una actividad de compraventa de bienes usados, ya sean bienes muebles (vehículos, embarcaciones…), objetos de colección (sellos, monedas…) u otras piezas de arte o antigüedades, es frecuente que esos bienes se hayan adquirido a particulares.
Estas adquisiciones realizadas a particulares no están sujetas al IVA, sino al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP). Sin embargo, se da la particularidad de que los particulares que venden estos bienes, los habrán comprado nuevos soportando un IVA que no pudieron deducirse. Si nosotros, como empresa, los vendemos aplicando IVA a su precio total, este impuesto se gravaría dos veces, una situación que genera un perjuicio fiscal tanto para el vendedor como para el comprador.
Para evitar esta doble imposición, existe el Régimen Especial de Bienes Usados (REBU), al que las empresas pueden acogerse para simplificar la tributación en estas operaciones. A continuación, explicamos los aspectos clave de este régimen:
¿En qué consiste el Régimen Especial de Bienes Usados?
Bajo este régimen, la base imponible del IVA no se calcula sobre el precio total del bien, sino sobre el margen de beneficio obtenido en cada operación. Este margen se determina como:
Precio de venta – Precio de compra – Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) – Gastos inherentes a la compra.
De este modo, el IVA repercutido al cliente se aplica únicamente sobre el margen de beneficio, lo que resulta en un precio final inferior al que tendría el bien bajo el régimen general de IVA.
Tipos de bienes y modalidades del régimen de bienes usados
El REBU contempla dos modalidades:
- Modalidad general: Aplicable a la mayoría de bienes usados, como vehículos, embarcaciones, electrodomésticos, entre otros.
- Modalidad especial: Exclusiva para ciertos bienes como sellos, monedas de interés filatélico, libros, discos, revistas y otros autorizados por la Agencia Tributaria.
Dado que la modalidad especial tiene un alcance limitado, nos centraremos en la general, que es la más utilizada.
Emisión de facturas en el Régimen de bienes usados ( REBU)
En las operaciones bajo este régimen, las facturas deben incluir la mención “IVA incluido” sin desglosar los conceptos de base imponible e IVA. Esto es fundamental, ya que el cliente no puede deducir el IVA soportado en estas operaciones.
Operaciones con pérdidas
En caso de que una operación resulte en un rendimiento negativo (es decir, que el precio de venta sea inferior al precio de compra), la base imponible será cero. Esto implica que no se repercutirá IVA, aunque la operación seguirá estando sujeta al impuesto.
Excepción: Venta a empresas deducibles
Cuando el cliente es una empresa o profesional que puede deducirse el IVA, no es recomendable aplicar el REBU. En estos casos, se emite una factura bajo el régimen general, aplicando el tipo correspondiente de IVA (normalmente el 21%) sobre la base imponible total del bien. La factura debe desglosar claramente los conceptos de base imponible, IVA y total para que el adquirente pueda deducirse este impuesto.
Beneficios del Régimen de bienes usados ( REBU)
- Precio competitivo: Al tributar solo sobre el margen de beneficio, el precio final del bien es menor, lo que mejora su atractivo en el mercado.
- Simplificación fiscal: Se evita la complejidad de gravar el IVA sobre el total del bien y la doble imposición.
- Adaptabilidad: Es ideal para negocios que gestionan un alto volumen de bienes usados adquiridos a particulares.
Conclusión
El Régimen Especial de Bienes Usados es una herramienta fundamental para las empresas que se dedican a la compraventa de este tipo de bienes. Su correcta aplicación no solo optimiza la fiscalidad de las operaciones, sino que también beneficia a los clientes al ofrecer precios más competitivos. Si tiene dudas sobre este régimen o necesita asesoramiento para implementarlo, no dude en contactarnos. Estamos aquí para ayudarle.


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