Con el cierre contable y fiscal de 2025 a la vuelta de la esquina, una de las figuras fiscales más atractivas para las sociedades —la reserva de capitalización— experimenta mejoras que conviene conocer si quieres planificar eficazmente tu Impuesto sobre Sociedades.
¿Qué es y para qué sirve?
La reserva de capitalización es un incentivo fiscal del Impuesto sobre Sociedades que permite a las empresas reducir su base imponible siempre que aumenten y mantengan sus fondos propios. El objetivo de esta herramienta es fomentar la autofinanciación de las compañías, incentivando que parte de los beneficios se destinen a fortalecer el balance en lugar de repartirse como dividendos o gastarse en otras partidas.
Lo que ha cambiado hasta 2025
Este incentivo no es nuevo, pero sí ha ido mejorando progresivamente en los últimos años:
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Antes de 2024, la reducción aplicable era del 10 % sobre el incremento de fondos propios.
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En 2024 la reforma incrementó ese porcentaje al 15 % y redujo el plazo de mantenimiento del incremento de 5 a 3 años.
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Para 2025 y siguientes, la normativa introduce nuevas mejoras que lo hacen aún más beneficioso.
Novedades clave para 2025
1. Más reducción posible
A partir del 1 de enero de 2025, el porcentaje de reducción base pasa del 15 % al 20 % del incremento de los fondos propios que se mantenga durante el plazo exigido.
Pero hay más: si la empresa incrementa su plantilla media total respecto al ejercicio anterior, podrá aplicar porcentajes superiores —23 %, 26,5 % o incluso 30 %, según el nivel de crecimiento de empleo—, lo que vincula el incentivo fiscal también al crecimiento de empleo.
2. Límites más flexibles
La reducción no puede superar ciertos límites de base imponible:
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Hasta un 20 % de la base imponible positiva previa a la aplicación de la reducción por capitalización.
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Cuando la empresa tenga un importe neto de la cifra de negocios inferior a 1 millón de euros, ese límite se amplía hasta el 25 %.
3. Plazo de mantenimiento homogéneo
El incremento de fondos propios debe mantenerse durante 3 años desde el cierre del ejercicio al que corresponde la reducción. La misma regla se aplica a la indisponibilidad de la reserva que se dotó en el patrimonio neto para poder beneficiarse de la reducción.
¿Cómo se calcula?
El cálculo parte de comparar los fondos propios al inicio y al final del ejercicio. Si existe un incremento positivo y se cumplen los requisitos formales (incluida la dotación de una reserva en el balance con separación y título apropiado), el porcentaje de reducción se aplica sobre ese aumento.
Requisitos formales que no puedes olvidar
Además del cálculo económico, la normativa exige:
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Dotar en el balance una reserva indisponible por el importe de la reducción aplicada.
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Que esa reserva permanezca indisponible durante el plazo legal establecido (3 años).
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Mantener el incremento de fondos propios durante ese mismo período.
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Que la sociedad tribute por el Impuesto sobre Sociedades en el régimen general.
El incumplimiento de estos requisitos obliga a integrar en la base imponible las reducciones aplicadas y puede generar intereses de demora.
Conclusión
Las mejoras introducidas para 2025 hacen que la reserva de capitalización sea una herramienta aún más atractiva dentro de la planificación fiscal empresarial, especialmente si la compañía está en fase de crecimiento y refuerza su estructura financiera con recursos propios y empleo. Aplicarla de manera correcta puede suponer un ahorro fiscal significativo y un impulso a las políticas de fortalecimiento patrimonial.
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