En los últimos meses se ha hablado intensamente de la futura obligación de implantar un registro digital de jornada laboral. De hecho, el borrador normativo ya estaba técnicamente preparado y todo apuntaba a una aprobación inminente, lo que llevó a muchas empresas a anticipar cambios en sus sistemas de control horario. Sin embargo, la actual situación parlamentaria ha impedido que esta reforma llegue a aprobarse, al no existir una mayoría suficiente que garantice su respaldo, especialmente tratándose de una medida con impacto directo en todas las empresas. Ante el riesgo de inseguridad jurídica que supondría aprobarla sin apoyos estables, la tramitación de la norma ha quedado paralizada, generando una clara incertidumbre de cara a 2026.
Qué está pasando realmente
Este parón normativo no significa que la obligación de registrar la jornada haya desaparecido. La obligación legal sigue plenamente vigente, conforme a lo establecido en la normativa laboral actual.
Lo que sí está cambiando es el enfoque en el control de su cumplimiento. La Inspección de Trabajo y Seguridad Social, aplicando la legislación existente y sus criterios técnicos, está poniendo el acento en que los sistemas de registro horario:
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Sean objetivos y fiables.
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Reflejen la hora real de inicio y fin de la jornada.
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No permitan modificaciones posteriores sin control.
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Estén disponibles de forma inmediata ante una actuación inspectora.
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Se conserven durante cuatro años, tal y como exige la ley.
Aunque no existe todavía una obligación legal de utilizar un sistema digital concreto, ni se ha prohibido expresamente el uso de registros en papel o en Excel, en la práctica estos sistemas pueden resultar insuficientes si no garantizan la veracidad del dato, su trazabilidad y su accesibilidad inmediata.
El riesgo para las empresas
El riesgo no está tanto en el formato utilizado como en el incumplimiento de los requisitos legales mínimos. En una inspección, un registro que pueda rellenarse a posteriori, modificarse sin dejar rastro o que no esté disponible en el momento de la visita puede considerarse inválido, con la correspondiente propuesta de sanción.
Por ello, aunque la reforma del registro digital esté en pausa, el control del registro horario continúa activo.
Recomendaciones prácticas para empresas y autónomos
Mientras no se apruebe la nueva normativa, resulta aconsejable:
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Revisar el sistema actual de registro
Verificar que recoge diariamente la hora real de entrada y salida. -
Evaluar su fiabilidad
Analizar si el sistema permite modificaciones sin control o sin justificación. -
Garantizar la accesibilidad inmediata
El registro debe poder mostrarse en el acto ante una inspección. -
Conservar correctamente la documentación
Mantener los registros durante cuatro años, ordenados y accesibles. -
Anticiparse a futuros cambios
Implantar sistemas digitales fiables puede evitar adaptaciones urgentes cuando la reforma finalmente se reactive.
Conclusión
El hecho de que la reforma del registro horario digital no se haya aprobado no implica una relajación de las obligaciones existentes. Registrar la jornada sigue siendo obligatorio, y hacerlo de forma correcta es esencial para evitar sanciones. En un contexto de incertidumbre normativa, la prevención y la revisión de los sistemas actuales siguen siendo la mejor estrategia para las empresas.
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