La gestión de las bajas por incapacidad temporal vuelve al centro del debate tras las conclusiones del último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). El organismo ha detectado deficiencias estructurales en el sistema y recomienda un control más temprano y específico, especialmente en los casos de bajas recurrentes, lo que ha llevado al Gobierno a plantear nuevas medidas de seguimiento desde la Seguridad Social, incidiendo en el control de las bajas médicas recurrentes.
Un aumento significativo de las bajas laborales
Según los datos analizados, la incidencia de las bajas ha crecido un 60 % desde 2017 y su duración media también ha aumentado, situándose en torno a los 46 días. En patologías relacionadas con la salud mental, la media es aún mayor, lo que tiene un impacto directo en el gasto público, que ya supera los 16.500 millones de euros anuales, siendo la segunda partida más importante de la Seguridad Social tras las pensiones.
La AIReF señala que este incremento no puede atribuirse únicamente al absentismo, sino a factores estructurales como:
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El envejecimiento de la población trabajadora
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El aumento de los trastornos mentales y musculoesqueléticos
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Las listas de espera sanitarias
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La falta de coordinación entre servicios de salud, INSS y mutuas
Foco en las bajas recurrentes
Uno de los datos más relevantes del informe es que un pequeño porcentaje de trabajadores concentra una parte muy significativa de los procesos de incapacidad temporal. Por ello, la AIReF propone que la Seguridad Social active sistemas de alerta y realice un seguimiento específico de los casos reiterados, no con un enfoque sancionador, sino de eficiencia y análisis de las causas.
El objetivo es determinar si estas situaciones responden a:
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Problemas de salud que podrían derivar en una incapacidad permanente
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Condiciones del puesto de trabajo que requieren adaptación
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Falta de seguimiento médico temprano
Medidas en estudio: más control y coordinación
En línea con estas recomendaciones, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha anunciado la puesta en marcha de un Observatorio Estatal de Incapacidad Temporal, que contará con la participación de agentes sociales y el Ministerio de Sanidad. Este órgano analizará las causas, la duración y el impacto de las bajas, con el fin de mejorar su gestión y favorecer la recuperación de los trabajadores.
Además, se plantea:
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Un seguimiento más temprano por parte del INSS antes de los 365 días
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Mejora de los sistemas de información compartida
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Posibles medidas de reincorporación progresiva al trabajo
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Mayor coordinación con mutuas y servicios de salud
Debate social: eficiencia vs. derechos laborales
Las propuestas han generado posiciones encontradas. Mientras que desde el ámbito empresarial se insiste en el impacto económico del aumento de las bajas, los sindicatos advierten del riesgo de estigmatizar a los trabajadores y recuerdan que muchas incapacidades están relacionadas con la precariedad laboral y la sobrecarga asistencial del sistema sanitario.
En este contexto, el enfoque del Gobierno se orienta oficialmente a mejorar la gestión y la recuperación de las personas trabajadoras, no a limitar el acceso a la prestación.
Implicaciones para empresas y asesorías
Para las empresas y los profesionales de la gestión laboral, estas medidas apuntan a:
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Un mayor control administrativo de los procesos de incapacidad temporal
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Posibles requerimientos de información sobre los puestos de trabajo
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Mayor relevancia de la adaptación de tareas y la prevención de riesgos
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Incremento de la coordinación con mutuas y Seguridad Social
En definitiva, nos encontramos ante un cambio de enfoque en la gestión de las bajas médicas, que previsiblemente implicará más seguimiento técnico y documental de los procesos, especialmente en los casos recurrentes.
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